Su delito, fijarse en la hija de un hombre con el poder de manipular la justicia en Zacatecas

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Por Redacción

Apenas ocho meses han pasado y la vida para Ricardo Vicente Villasuso Sabag ya no es la misma, se ha dado cuenta que en este país y en este estado puede más los números en tu chequera y las amistades que tienes; que tener en realidad la verdad en tus manos.

Todo comenzó un año con siete meses a trás cuando Ricardo en el Club de Golf conoció a Regina, una joven muy bonita que desde el primer día que se encontraron no le quitó los ojos de encima, el tiempo pasó y era muy frecuente que cada vez que Ricardo asistía al Club de Golf a hacer un poco de deporte se topaba a Regina, pese a ello, vale la pena hacer mención que, jamás intercambiaron más allá que una sonrisa coqueta.

Ricardo un joven, egresado del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) bajo la modalidad de ingeniero industrial y de sistemas, con varios diplomados y una maestria por la Universidad Panamericana campus Aguascalientes.

Confiesa Ricardo que en un inicio Regina no le llamaba la atención, era una niña muy bonita pero hasta ahí. Pasaron los meses y en ese tipo de “frecuencia de lejos”, Regina le comenzó a latir.

En febrero de este año se armó de valor, le grabó un disco, tomó un cuadro y algunas cosas más y se aproximó a su casa ubicada en el fraccionamiento de gente más acomodada de la zona conurbada.

Para sorpresa de Ricardo, Regina no se encontraba en casa y le dejó los detalles con su empleada de servicio. Nunca se imaginó Ricardo que ese sería el inicio de una de las etapas más escalofriantes de su existencia.

A los pocos días, aunque estaba atento al teléfono y las redes sociales para ver si la niña bonita que se había robado su corazón le correspondía el detalle, recibió una notificación de una agencia del Ministerio Público.

El padre de Regina, la niña de los ojos de Ricardo, había procedido en su contra con una denuncia penal por los delitos de acoso y hostigamiento sexual. Ricardo se quedó congelado con la notificación en sus manos, y pronto pensó, “esto tiene que ser una equivocación”.

Lo más triste de todo, es que no fue así, no fue una equivocación, el padre de Regina, Yaco, quien es un empresario muy reconocido de la región de ascendencia extranjera, procedió en su contra por haberse atrevido a enviarle a su pequeña un detalle a su casa.

No se podía explicar Ricardo cómo era posible esa situación, jamás salió con Regina, jamás la tocó, beso, ni mucho menos intimó con ella. Sólo le ganaron las ganas y decidió enviarle un par de obsequios a su casa.

El problema se agudiza, cuando el padre de Regina cae en cólera, lo amenaza de muerte le dice que lo va a ir a violar por molestar a su hija, le pide que tenga preparada la vaselina porque lo va a ser pedazos.

Como casi todo hombre poderoso comienza hacerse valer de sus influencias, comenzó suspendiendo sus derechos como socio el Club de Golf para prohibirle la entrada, utilizó al personal de seguridad del fraccionamiento en donde vive para mandarlo seguir y amedrentarlo.

En el tema de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJEZ) ha estado utilizando sus influencias para intentarlo afectar aún y cuando no hay delito que perseguir. ¿Acaso es delito enviarle un detalle a una persona que nos gusta?

Ocho meses han pasado desde que comenzó el calvario ante la PGJEZ y en este tiempo, narra Ricardo, ha habido desde falsificación de declaraciones, procedimientos judiciales que jamás se llevaron acabo, más demandas, Ricardo también promovió una en contra del padre de Regina por amenazas, y otra por falsedad de declaración contra el personal del Club de Golf, cabe resaltar que a estas denuncias no se les a prestado atención; y el problema sigue sin solucionarse.

Detalla que inclusive lo han intentado humillar, le faltan al respeto y hasta lo han corrido en varias ocasiones en la PGJEZ cuando acude a solicitar información de sus casos.

Hace tres meses cuando sale Fátima Xóchitl Encina Arroyo de la PGJEZ para incorporarse como directora del Centro de Justicia para las Mujeres la nueva agente del Ministerio Público le confiesa que desde su parecer el no tendría porque estar batallando porque desde su perspectiva no hay delito que perseguir.

A esa misma posición llegó José Manuel Contreras Santoyo, subprocurador de Derechos Humanos y Atención a Víctimas de la PGJEZ, le dicen, Ricardo no hay delito que perseguir, quieres que te den una disculpa pública y se cierre la carpeta de investigación.

Hoy Ricardo solo quiere salir de esta pesadilla y lo quiere hacer por la buena, apegado a la ley, sigue sin perder la esperanza que todo se aclare y su nombre se limpie.

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