Sin oficio, ni beneficio

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Cuando un gobernante no tiene oficio político evidentemente no aporta ningún beneficio para su pueblo, a casi cuatro meses de su arribo a la conducción de Zacatecas no se ha visto ningún cambio de trascendencia, mucho menos una mejor calidad de vida en sus gobernados.

Pero qué podemos esperar de alguien que desde este momento ha mostrado desdén y desinterés por lo que sucede en el cielo cruel y una tierra colorada (como lo dice Ramón López Velarde en su poema “La bizarra capital de mi estado), es decir, ninguno de sus movimientos han sido atinados y tal parece que al único al que le apuesta es al de la política de la avestruz, como si escondiendo la cabeza es como logrará asumirse y darle solución y respuesta a un Zacatecas que está ávido de justicia, de seguridad, de atención.

El país está enardecido y los zacatecanos se han sumado a este clamor, estamos en desacuerdo con el aumento y la creación de nuevos impuestos y con el gasolinazo. En vez de salir, dar la cara y brindarle una explicación a la ciudadanía, se dirige a través de escuetos boletines de prensa que dejan mucho que desear.

Y como en la política mexicana no hay reglas, ni respeto, mucho menos lealtad y Zacatecas no escapa a la regla, pues ya brincaron un montón de aspirinos (aspirantes) no olvidemos que viene la elección de 2018, ya piensan en la senaduría y la diputación federal. Les suenan los nombres de Adolfo Bonilla, Roberto Luévano, Víctor Armas y Jorge Miranda.

Pues sí, el horno no está para bollos, entre la falta de dirección y decisión de nuestro gobernante y las aspiraciones políticas de algunos integrantes de su gabinete, tienen la administración hecha un desmadre, dándose hasta con la cubeta y obstaculizando la función de otros actores, por el temor que les representa si estos decidieran participar. Les suena el nombre de Fabiola Torres…

Entonces queda claro que tenemos frente a los destinos del estado a un personaje sin oficio, que, por supuesto no trae ningún beneficio, ni para su grupo político y mucho menos para los zacatecanos, que, finalmente somos los que pagamos los platos rotos, es decir, los errores, torpezas y abusos de otros.

Alejandro Tello siempre ha dicho que no es político, recordemos de dónde viene y con quiénes se ha juntado desde que incursionó en el rollo de la política, cuando Miguel Alejandro Alonso Reyes fue alcalde de la capital zacatecana bajo las siglas del sol azteca (PRD) el ahora gobernador fungía como su tesorero municipal y ya en la función gubernamental, pues como secretario de finanzas dejó mucho que desear, no olvidemos que formó parte del atraco que sufrió Zacatecas en sus arcas a través de los empréstitos.

Es aquí donde cuestiono ¿Qué beneficio puede esperar Zacatecas con un gobernante así? Y peor aún con un equipo de trabajo que, lejos de concentrarse en la función que les fue encomendada ya están viendo por dónde se cuelan para obtener algún cargo de elección popular y a los pocos que tienen, por lo menos el interés de trabajar por los zacatecanos les meten zancadilla para que tropiecen y no avancen, porque según algunos tontos, tienen temor de que les ganen la carrera rumbo a la sucesión. Además de los enanos que nomás no dan una en su labor.

Lo siento, pero tenemos un gobernador sin oficio, ni beneficio.

¡ALBRICIAS! ¡ALBRICIAS! Si merece su atención les comento que en los próximos días llegará Catarino Martínez, hasta hoy Concejal Presidente de la capital Zacatecana -pues no olvidemos que hoy tomará protesta Judit Guerrero, sin legitimidad- al área de Atención Política de Gobierno del Estado y Benito Juárez regresa a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas a una subsecretaría.

En Zacatecas también se dan ¡Dulcecitos!

 

*Comunicóloga

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