Manchas, Manchitas y ¡Manchados!

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Lalo Valencia

¡Trans(a)parencia!

Que se haga la voluntad de Dios, en los bueyes de mi compadre, reza el refrán, pero, para ciertos “comunicadores”, es la biblia. Se exige transparencia en todos los órdenes de la vida política, social y económica, pero que nadie atente en sus intereses nada transparentes.

La exigencia ciudadana es cada vez más contundente para que se clarifique hacia dónde y a qué se destina el recurso público. ¡Ah!, pues, si algunos se llevan la gran tajada, son precisamente los medios de comunicación.

Sí, como quiera que jueguen, ¡ganan! Ciertos “comunicadores” se dan golpes de pecho y ponen en el cadalso a políticos, religiosos, artistas, hartistas, futbolistas, a todos, pero no deben olvidar que con la vara que miden, serán medidos.

Y, bueno, a lo que se ve, escucha y lee, en Zacatecas, el hobbit de las finastransas, o sea, jorgito miranda, ya abrió la chequera para cerrar bocas, cuartillas, cámaras y micrófonos y, obvio, abrirlas para que sus siervos se le vayan a la yugular a los contras.

Hobbit miranda se da el lujo de exigir -el que paga manda- que le hagan “entrevistas” en bandeja de Plata y, claro, mueve los hilos para que sus títeres de alquiler pregunten: ¿Cuánto le cuestan al pueblo los partidos y entes opositores?

Como si realmente les importara, pero es consigna, aunque esos aviesos “comunicadores” también le saquen lana a la oposición. Negocio redondo, pero hay que hacer Panchos.

Se atreven a mencionar: “dinero en lo oscurito”, ¡mmm!, cuando ciertos “comunicadores” lo reciben a plena luz del día, a la hora que sea, bueno, sólo que vaya en sobre chiquito. (En el argot, sobre chico, lana, sobre grande, boletín). ¿Transparencia o Transapariencia?

Casos hay muchos, patéticos todos. Como los que “trabajan” para un medio de comunicación, incluso de los mal llamados nacionales, pero están en la nómina gubernamental. ¡Ternuriiitas! ¡Ah!, pero cómo hacen Panchos.

A nivel rancho, unos, aunque no saben ni la O por lo redondo, dicen no tener pelos en la lengua, ja, ja, ja. Gatos del gobierno unas horas y “críticos”, otras. ¡No hay que zer!

Bueno, lo patético de lo patético son los que ahora se creen dueños de un medio de comunicación y son empleados del gobierno, la mayoría de medio pelo.

Obvio, no dejan de ser empleadillos y transmisores de mensajes a modo gubernamental. Son “periodistas”, pero de pendejos dan patadas al pesebre. El chayote y la payola, ahora, se llaman “convenios”.

Es un ejército que compra el sistema y que, atingentemente, se deja comprar cada sexenio, en este caso, quinquenio. Son un brazo importante para la mafia del poder. A ver, ¿cómo puede ser posible (¡pregunta ingenua!) que Televisa y Tv Azteca deban millones de pesos de impuestos y el sistema se haga de la vista gorda?

¿Transparencia o Transapariencia? Claro, no hay que dejar de lado que los medios de comunicación son empresas y, como tales, pueden abrir espacios de comercialización; ese es otro punto, lo deleznable son los que manejan recurso público por debajo del agua.

Lo lamentable es que muchos no entienden que se venden los espacios publicitarios, no la dignidad periodística. Un periodista de viejo cuño me dijo: aquí vendemos los espacios de información, no de opinión. Lo malo es que, ahora, vemos que también los géneros de opinión están para el mejor postor.

Claro, por lo regular, por no decir, siempre, el mejor postor es el gobierno. ¿Qué medio de comunicación en México vive, solamente, de sus ventas? Si no mal recuerdo, sólo la Revista Proceso y se me hace que La Jornada (nacional) por esas andaba. Me late que también Reforma. En fin.

Así es que no le juguemos al mago: el que esté libre de pecado, que arroje la primera cuartilla, toma u onda hertziana.

 

evalenciabarrera13@gmail.com

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