Los hombres también se prostituyen

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En México se les dice putos, chichifos o prostitutos. En Cuba se les llama jineteros y pingueros. En Argentina, taxiboys. En Ecuador, cacheros. En Perú, fletes. En Colombia, tinieblos, y en Venezuela, prepagos. Son los hombres que se dedican a la prostitución, ya sea en las calles, a través de internet o en antros y bares.

Según el antropólogo Camilo Ernesto Morales Cruz, de la Universidad Nacional de Colombia, la prostitución masculina en las culturas latinoamericanas es invisible para la sociedad, es decir, poco se habla de ella, no hay demasiadas encuestas que mencionen el número de chicos y adultos que se dedican a ella, tabuladores de ganancias y riesgos que corren. Lo que sí se sabe es que es diferente de la prostitución femenina, pues no es común la figura del padrote o pimp, por lo que pueden elegir sus tiempos y tarifas, además de que sus clientes son tanto hombres como mujeres y parejas (los crímenes por homofobia son su principal reto a vencer cada noche que van a trabajar).

Estas características les permiten salir de vez en cuando, únicamente, en caso de que necesiten dinero o pocos días a la semana. Sin embargo, se ha dicho que la tendencia es que el tráfico de personas también los haga víctimas de este crimen, al comenzar a ser más visibles y solicitados que décadas atrás.

¿EN DÓNDE OPERAN?

  • En espacios públicos

Algunos esperan en ciertas calles o esquinas a que los clientes pasen caminando o en sus autos y los llamen para que se vayan con ellos en ese momento. Por lo regular en las ciudades existen áreas en donde se sabe que se ubican, particularmente los que ofrecen servicios homosexuales.

También en los bares o clubes nocturnos, en donde muchos de ellos suelen ser bailarines, strippers o go-go’s abiertos a la posibilidad de terminar la velada con alguna persona si les pagan por hacerlo. En los parques, la noche es la hora en que operan (aunque en algunos casos de día también se pueden encontrar), aunque es el lugar más riesgoso, pues suelen ser espacios oscuros, sin vigilancia ni tránsito.

  • Internet

Las llamadas “agencias de escorts” lo mismo trabajan con hombres que con mujeres. A ellos los llaman “acompañantes”, y es el medio que más emplean las mujeres para adquirir sus servicios. Pueden ver fotografías antes de conocerlos en persona, saber un poco más de ellos o ni siquiera llegar a verlos, pues algunos ofrecen cibersexo a través de la web.

  • Avisos y baños sauna

Tanto en periódicos como en revistas de tipo erótico o gay existen secciones de anuncios clasificados en los que se anuncian como rentboys o masajistas. En México, España y otros países de habla hispana son comunes los baños sauna exclusivos para varones o mixtos, en donde suele haber hombres que ofrecen masajes pero, por una cuota extra, ejercen el sexoservicio.

  • Turismo sexual

Un recurso que crece día a día aunque con ello también lo haga la trata de personas. Hay lugares como Tailandia, México y República Dominicana en donde se buscan homosexuales. Son famosos Kenia, Bali, Grecia, Turquía y Jamaica como países en donde las mujeres pueden buscar hombres de todas las edades que vendan sus caricias.

¿QUÉ RIESGO CORREN?

Al igual que las mujeres dedicadas a la prostitución, ellos pueden sufrir violencia, acoso, robo, secuestro. El contagio de infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados es más sencillo de controlar si los sexoservidores deciden emplear preservativo aunque sus clientes/as no quieran, pero eso no los exime del riesgo a la salud. Aunque se habla mucho más de los feminicidios, los asesinatos a hombres que venden sexo están presentes, sobre todo por homofobia y transfobia.

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