Las melcochas, una tradición en peligro de desaparecer en Zacatecas

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Por Renata Ávila

A sus casi 63 años de edad, José Baltazar Inchaurregui aún recuerda su primer encuentro con el caramelo hirviendo sobre la pequeña estufa que tenían en casa, ese exquisito y coqueto aroma que se producía al incorporar un poco de azúcar y agua y someter dicha mezcla al fuego.

La pureza de un dulce, explica, dependerá de que cautelosos se es al momento de prepararlo, por ningún motivo se debe de dejar que se acumule en la olla de cobre las costras del azúcar, se debe de manera constante estar retirando ese cúmulo de azúcar con un pequeño trapo húmedo.

Don José Baltazar es heredero de una de las tradiciones más antiguas en zacatecas, aunque fue de los afortunados que sí le tocó estudiar para convertirse en profesor normalista, profesión de la que se retiró hace apenas 8 años, reconoce que su pasión siempre ha sido ese cúmulo de habilidades y destrezas que le dejó su familia como dulcero.

Su especialidad son las melcochas, también denominadas alfandoque o arropilla, es decir, la miel de la azúcar blanqueada con un poco de aire. “ En realidad las melcochas desde que yo tengo uso de razón, mi papá, Que en Paz Descanse, me decía que los españoles trajeron los primeros piloncillos después de haber traído la caña de azúcar y se empezó hacer el dulce, una golosina aquí y entonces ese dulce fue la miel cocida del piloncillo”.

En su casa todo era dulce y dice haberse incorporado a esta profesión desde que tuvo uso de razón. “Porque yo me acuerdo que mi mamá me llevaba al jardín de niños y yo hacía los gorritos en plastilina y a la maestra le parecía curioso, hijo porque haces gorritos y yo le decía que mi papá nos ponía hacer dulce y formábamos esos gorritos en caramelo”.

Entre 1959 y 1960 frente a catedral tenía, platica, un pequeño taburete donde ofrecía las ricas melcochas. “Mí papá me ponía a vender en una mesita chiquita y ya tenía conciencia más o menos de que hacer y como vender dulces”.

Lamentablemente de unos 10 años para acá, 90 por ciento de los tradicionales melcocheros en Zacatecas han desaparecidos al ser sustituidos por la efervescencia del dulce industrializado que hay ahora.

“Yo he tratado de enseñarles a mis hijos y han aprendido muy bien y no sé porque no se han dedicado a eso, pero mi hijo el más grande de los varones fue el que me aprendió muy bien hacer el dulce”, subraya.

Además de los dulces industrializados uno de los grandes problemas han surgido a raíz del poco apoyo de las autoridades en turno. “Estamos viendo con mucha tristeza que por cualquier asunto de la presidencia municipal se ha permitido que entren a vender dulceros de fuera y parece que a ellos los favorecen más que a nosotros los melcocheros, eso está sucediendo aquí”.

Pese a ello, para Don José, la melcocha sigue siendo familia. “La melcocha siempre ha sido familia, mi abuelito José tuvo sus  hermanos, Juan e Hilaria y siempre fueron dulceros, unos en Aguascalientes y otros en Guadalajara, fueron dulceros, mi abuelito tuvo cuatro hijos y todos dulceros”.

Hoy sólo su hijo mayor le José de Jesús quiso seguir su tradición.

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