Epidemia Chikungunya, que causa daños irreparables invade Chiapas; Velasco lo oculta por campañas

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Enviados especiales / Revolución 3.0

(22 de abril, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Un té de cascara de mango, revuelto con pimienta gorda, fue lo único que tomé, porque no tengo para ir al médico. Aquí no todo es como lo pintan en la tele, el radio y las fotos, aquí morimos de hambre o por simple fiebre, al güero no le importamos, más que sólo para votar por él. Sí a mi me dio ‘la enfermedad’. Yo no tengo seguro social, ni  ISSSTE, a diario vengo de mi rancho que está a 40 minutos de Tapachula y vendo lo que siembro allá, aunque a veces nos quieren cobrar por vender, más de lo que ganamos. Me enfermé hace como 20 días de “esa enfermedad”, la que le está dando a todos, en mi comunidad les dio a todos mis vecinos que son como 30, yo escuché aquí que había gente que iba a fumigar las casas, allá eso no llega, ni sabíamos cómo se llamaba, ni lo que teníamos, las casas de salud que el güero Velasco fue a inaugurar hace varios meses, han estado cerradas todo el tiempo, los que podemos viajar hasta la ciudad nos enteramos de qué se trataba esa cosa, la enfermedad.

El día que me dio me comenzó con dolor de cuerpo, pensé que era el cansancio de cargar mi canasta de frutas todos los días, a mis 70 años se me hace más pesado cada día. Me fui a la cama, me dormí un rato y cuando desperté, yo ardía en fiebre, me asusté porque no podía levantarme, me quedé fija, el dolor en los huesos era insoportable y me puse a llorar del dolor.

Una vecina me ayudó a levantarme y me dijo que lo que yo tenía seguro era ‘la enfermedad’, a mi edad sólo esperas la muerte y pensé que ya estaba cerca, imposible llegar hasta Tapachula así como estaba, y como digo hospitales allá no hay, me pusieron compresas de agua tibia para la fiebre. Poco a poco, pero muy lento se me fue pasando, nada más queda el dolor de los huesos, ese sí vuelve a cada rato, narra María Guadalupe, campesina, comunidad Unión Roja, Chiapas.

Mi padre murió hace un mes. Padecía un mal de los riñones, pero también tenia diabetes, en el seguro le recetaban una pastilla para eso, luego un médico particular que nos regaló la consulta nos dijo que aunque ese medicamento ayudaba a mi papá, le dañó más los riñones, que existen otras pastillas que ayudan sin afectar otras cosas, pero cuestan como mil pesos, nosotros a penas pasamos el día. Cuando la Chikungunya llegó aquí le tocó a mi papá, como ya estaba enfermo de por sí, la enfermedad lo terminó de matar. Eso no lo sabe la Secretaría de Salud y si lo supiera lo escondería. Yo estoy esperando que me venga a dar el pésame el güero (Velasco), no que dice que quiere a los chiapanecos, que muy cercano, que somos sus amigos, si de él dependiera, desaparecía nuestra tragedia para que nadie se entere y no le critiquen el abandono y las barbaridades que está haciendo en el estado. Relata una joven en la frontera sur.

“El fenómeno del virus del Chikungunya en esta frontera sur, no solamente arrastra inutilidad e ineptitud de los funcionarios de la Secretaría de Salud de Chiapas, sino  también el factor político ha dado mala suerte a quienes padecen esta pandemia,  que enajena día a día  más a la sociedad. Las primeras denuncias públicas no las tomaron en cuenta  porque las autoridades (encabezadas por el gobernador) ya se encontraba en campaña, aún cuando nueve meses antes, el doctor en Investigaciones Biológicas  del Instituto Nacional de Salud Pública  (INSP) Idelfonso Fernández Salas, durante el Simposio Mesoamericano para la Prevención y Control del Dengue advirtió aquel día:  ‘El cambio climático nos trae una nueva amenaza a la salud pública de Chiapas: El Virus del Chikungunya’”, afirma el analista Carlos Cadena.

Llegué a casa a eso de las 9 de la noche no me sentía mal, me dormí una hora y media después y fue como a las 2 de la mañana que mi esposa me despertó, me preguntó asustada qué tenía porque estaba temblando y al parecer tenía fiebre.

Cuando me tomó la temperatura, yo tenía 40º centígrados y tenía un dolor de cabeza intenso, al poco rato mi dedo anular se quedó sin movimiento, yo intentaba hacer flexión y comenzó a dolerme profundamente, era algo que jamás había sentido.

Durante los siguientes 3 días tuve fiebre, vómito y después de un tiempo mi cuerpo se cubrió de salpullido. Fui al seguro social muy temprano para alcanzar una ficha, cuando llegué eran las 4:30 de la madrugada y me sorprendí cuando encontré formadas a 60 personas más, con los mismos síntomas que yo, cuenta Alfredo Gómez, empleado de un hotel en la ciudad de Tapachula, Chiapas.

“La Chikungunya es una enfermedad vírica transmitida al ser humano por el piquete de un mosquito hembra. El nombre proviene de una voz del idioma Kimakonde que significa “doblarse”, en alusión al aspecto encorvado de los pacientes debido a los dolores articulares. Cuando se da un brote de dicha enfermedad puede presentarse hasta en un 70% de la población, ya que es una enfermedad muy explosiva”, explica la epidemióloga Karla Navarro Fuentes.

Y agrega “dado a que era la primera vez que nos enfrentábamos a un problema así, y es una enfermedad que desde nuestro punto de vista es similar al dengue, tal vez con un cuadro más aparatoso, pensamos que lo era, sin embargo, al hacer al hacer las pruebas serológicas o de detección, el resultado era negativo para el material genético del virus del dengue”.

La epidemióloga comenta que, el brote de Chikungunya inició aproximadamente a finales de agosto de 2014, “para noviembre tuvimos el primer caso autóctono confirmado, es decir de transmisión local, el paciente no era alguien que viajó a zona endémica, esos son casos importados, sino que esta persona, estando aquí sin historiales de viaje se enfermó. Fue una niña del municipio de Huehuetán, Chiapas”.

“Fue ahí cuando ya pudimos enviar muestras y la situación fue más flexible porque siempre existe cierto tipo de restricciones. En ese mes se diagnosticó la enfermedad y poco después los casos aumentaron rápidamente y aunque poco a poco han ido disminuyendo, esta enfermedad ya no se irá, se quedará y habrán casos ya sea esporádicos o etapas en las que serán en gran número, debido a los criaderos de mosquito”, afirma Navarro Fuentes.

La enfermedad inicia cuando un mosquito infectado pica a una persona, a partir de ahí existe un periodo intrínseco de desarrollo del virus y después el individuo dañado, comienza con síntomas entre el segundo y doceavo día. Primero se presenta la fiebre súbita, que dura de 2 a 3 días máximo, puede variar entre los 38.5 grados a los 40º centígrados, acompañado de dolor articular intenso lo cual caracteriza a la enfermedad, explica Navarro Fuentes.

“Aunque la Chikungunya no es grave, sí es incapacitante. Y se divide en 3 fases: aguda, sub aguda y crónica; lo que provoca que el paciente pueda llegar a tener dolores articulares hasta por 3 años; la primera consiste en fiebre con dolor de huesos, e incluso se puede llegar a la nausea y/o vomito, dolor de garganta, tos, secreción nasal, sangrado y finalmente puntilleo rojizo”, puntualiza Navarro Fuentes.

Datos obtenidos de la investigación realizada por Revolución TRESPUNTOCERO, determinan que tan solo en la comunidad fronteriza de Tuxtla Chico, 19 familias fueron infectadas con la enfermedad en los últimos 3 meses, dando así un total de poco más de 100 personas.

En Tapachula, tan sólo en el fraccionamiento Santa Clara, 56 habitantes, entre el mes de enero y febrero fueron víctimas de la Chikungunya. Y en el municipio de Mapastepec hubo 900 enfermos registrados, en todos los casos se afirmó que nunca hubo una brigada, “de las que promocionó el gobierno”, que llegara a fumigar las calles o dieran información acerca de los procedimientos médicos.

El médico general Óscar Hernández explica, “laboro en una clínica de gobierno, entre noviembre pasado y febrero de este año, hubieron varias semanas donde recibí al menos 30 pacientes diarios, algunas veces hasta más, con síntomas de Chikungunya y que efectivamente estaban infectados; generalmente a la clínica vienen personas de escasos recursos, quienes al darles asistencia médica les comentaba que es importante no mantener charcos de agua cerca y eliminar cacharros, les avisé que las brigadas debían pasar a fumigar sus colonias, pero me decían que no contaron con dicho servicio”

Aunque la primera acción del gobierno debe ser la fumigación, como protección, personal de la sub sección II del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), confirmó que la dependencia mantenía con ellos una deuda desde el 2014, por concepto de salario de brigadistas contratados para el combate del mosquito transmisor del Dengue y el Chikungunya en la región, por lo cual creían necesario suspender sus actividades.

Hasta febrero de este año se hizo un cálculo en el que más de 400 personas, desde hacía poco más de 4 meses, se encontraban en espera de que la Secretaría de Salud les pagara, los 4 mil 500 pesos mensuales por los que se les fue contratados.

“Aunque el Gobierno federal y estatal han insistido en que existe un blindaje en la frontera sur, con una inversión de poco más de 58 millones, para evitar la enfermedad y el secretario de salud estatal se atrevió a contabilizar menos de 200 casos en toda la región hasta este marzo, se están burlando cínicamente de nuestra tragedia, el que la gente esté padeciendo un dolor que en algunos casos será irreversible, pero seguramente cuando pase la época intensa de la epidemia, ahí sí vendrá Velasco Coello con fotógrafo a lado a tomarse la foto y decir que estuvo colaborando en la lucha contra la enfermedad, cuando ni siquiera habló de una alerta, eso afectaría las apariencias sobre las cuales se ha construido su gobierno”, comenta Óscar Hernández.

“Velasco Coello pagó del erario una campaña publicitaria donde se habla de sus ‘actos humanitarios’, uno de ellos era la atención de epidemias, si bien es cierto no es una enfermedad mortal, sí afecta y daña el organismo de por vida, entonces dónde está el humanismo de Velasco, porque aquí en la frontera no. Los casos de paludismo, dengue clásico y hemorrágico, así como de Chikungunyá se han incrementado en forma alarmante, las autoridades de salud, del gobierno del estado y municipal, centran su atención en otros tipo de trivialidades que dejan indefensa a la población”, plantea Hernández.

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