De simulación, mañas y poco aporte

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Por Renata Ávila

Se puede decir que para México no ha sido fácil el camino de su crecimiento, su desarrollo y consolidación como un país independiente, con políticas de industrialización, de apoyo a los sectores sociales, con una equitativa distribución del ingreso que detone el bienestar y aminore las profundas desigualdades que le han caracterizado.

Las luchas internas que se han sucedido a lo largo de su historia,  si bien,  han moldeado un tipo de país y un tipo de dirigentes que sucesivamente han asumido el poder no han logrado romper esquemas de consolidación de grupos oligárquicos y nuevas burguesías surgidas del proceso de acumulación de capital que facilita la cercanía al poder real.

Primero fueron los conquistadores, posteriormente los militares de alto rango y los latifundistas aliados a la jerarquía eclesiástica, después llegaron los revolucionarios quienes vieron crecer sus fortunas merced al botín de guerra. En México se han enriquecido por igual liberales que conservadores, unos y otros con reformas agrarias, políticas de industrialización, políticas sustitutivas de importaciones, tratados de comercio libre, ventas de garage de los activos de la nación, proteccionismo y auges petroleros.

Con sus excepciones, se puede decir que la historia reciente de este país está escrita en base a revueltas, traiciones, magnicidios, democracia simulada operada con monopolios de poder y partidos políticos débiles, medios masivos de comunicación sin oferta de apertura y pluralidad lo que nos conduce a la pérdida paulatina y constante de la identidad nacional. De ahí que no se dificulte en demasía comprender, a grandes rasgos, la profunda crisis estructural y el desequilibrado desarrollo para la mayoría de su población.

En Zacatecas roba la atención que a casi un mes de que arranquen las campañas electorales, de forma oficial,  para renovar los poderes ejecutivo y legislativo a nuestra clase política aún no le quede claro lo que es prioridad y lo que no para la sociedad.

Mientras en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no terminan de autodestruirse intentando definir a su candidato a gobernador, el partido en el poder, de manera burda, por no decir dictatorial, intenta terminar de tejer su batallón.

En este sentido, llama la atención la intentona de Miguel Alonso Reyes de terminar de pagar las facturas que tenía pendientes para antes de que termine su sexenio regalando candidaturas a personas nada idóneas como Le Roy Barragán Ocampo,  exsecretario de administración, que poco han aportado al desarrollo de Zacatecas.

Y digo intentona porque sé de buena fuente que ha mandado hasta el propio secretario general de gobierno, Jaime Santoyo Castro, a intentar entrar en razón al ojocalentense Héctor Arturo Bernal Gallegos para que decline a favor de Roy para que éste último sea candidato a diputado local por el distrito 11 por el PRI.

¿Éste es el gobierno del cambio, el respeto a la ley y a la imparcialidad?

Mucho se ha hablado de un Plan Alternativo de Desarrollo para Zacatecas, muchos partidos y actores se han querido colgar el milagrito, todos afirman tener la poción mágica para mejorar las condiciones en el estado pero, hasta donde tengo conocimiento, solo el director del Doctorado en Estudios del Desarrollo de la UAZ, Rodolfo García Zamora, ha sido responsable sobre el tema mostrando documentos concretos y bien sustentados.

Lo malo, desde mi punto de vista, es que los supuestos partidos de izquierda vayan a querer colgarse de este trabajo de los académicos de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), utilizarlo de estandarte y al fin de cuenta, de tener suerte el 5 de junio, ignorarlo y tirarlo a la basura.

Yo me pregunto; ¿es sólo culpa de los partidos y los políticos?…

 

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